Las tendencias en la industria de los alimentos apuntan a 4 transformaciones clave: el uso de tecnologías IQF para asegurar la integridad celular de los productos, la optimización del consumo energético, el aprovechamiento de los residuos alimenticios para aumentar la rentabilidad de las empresas y la fabricación de productos libres de químicos y de conservantes, más naturales, para adaptarse al consumo más actual.

En este artículo, analizaremos estas tendencias con detalle para entender cómo la tecnología y la sostenibilidad están cambiando los procesos en una de las industrias más importantes de México, generando miles de millones de pesos al año.

Eliminación del daño celular y optimización del rendimiento por kilo gracias a la tecnología IQF

Una tendencia que está transformando las plantas de procesamiento de alimentos es la implementación de soluciones IQF para producción a gran escala (Individually Quick Frozen, por sus siglas en inglés). La tecnología garantiza una transferencia de calor casi instantánea, logrando que el agua se congele como microcristales.

Al ser tan pequeños, los cristales no dañan las membranas celulares del alimento dando como resultado un producto que mantiene, al 100 %, su turgencia, su color y su peso original una vez que se descongela.

Esto no solo garantiza la integridad del producto; también, permite que las líneas de envasado funcionen con mayor velocidad y con precisión al no tener que romper unos bloques de hielo enormes o procesar productos pegados al empaque.

En la industria de los alimentos, la rentabilidad de los alimentos congelados puede verse afectarda por la formación de macrocristales de hielo. Al momento de la descongelación del producto, ocurre un proceso llamado Drip Loss o pérdida por goteo, y esa agua contiene proteínas, sales y nutrientes que deberían estar dentro de las células del alimento.

Debido a esto, los productos pierden su turgencia y terminan siendo esponjosos o correosos; además, por el Drip Loss, el sabor se torna más insípido. Esto determina el precio final al consumidor y compromete la imagen de la compañía.

Por esa razón, invertir en congelación industrial IQF es una forma de garantizar mayor eficiencia energética y tiempos de enfriamiento optimizados.

Optimización del consumo energético y de la mano de obra para mejorar la rentabilidad

Muchos sistemas de enfriamiento modernos tienen incorporados ventiladores de frecuencia variable y cámaras que reducen la resistencia del aire. Gracias a esto, la máquina trabaja menos horas para procesar la misma cantidad de toneladas, ya que se alcanza la temperatura óptima para cada producto más rápido, reduciendo el costo de kWh por kilo y mejorando los márgenes.

A su vez, esto hace que las operaciones industriales sean más sostenibles, lo que mejora el posicionamiento de la empresa dentro de la industria de los alimentos y ayuda a ganar la confianza del consumidor final.

Por otro lado, algunas plantas de procesamiento de alimentos han incorporado sistemas CIP (Clean in Place, por sus siglas en inglés) para desinfectar las líneas y los túneles de forma 100 % automática.

Esto permite la reducción de mano de obra intensiva en labores de limpieza manual y el cumplimiento de normativas vigentes de seguridad alimentaria. Una empresa que invierte en tecnologías como estas no se expone a contaminaciones microbiológicas que comprometan la calidad de sus productos, lo que afectaría sus finanzas y su reputación al tener que retirarlos de los estantes rápido.

Revalorización de la materia prima para reducir la producción de desechos

Es bien sabido que, dentro de la industria de los alimentos, una gran parte de la producción se descarta por no cumplir con los estándares estéticos del mercado de los productos frescos; por ejemplo, frutas de tamaño irregular o verduras que presentan imperfecciones visuales bastante pequeñas.

Sin embargo, muchas empresas ya no están desechando ningún producto; en su lugar, lo procesan, lo trocean y lo estabilizan con la mayor inmediatez posible.

El beneficio de esta práctica es la sostenibilidad y la rentabilidad. Una fábrica de producción de alimentos que convierte los descartes en productos de mayor calidad puede recuperar el 100 % de su inversión inicial y abrir nuevas líneas de negocio B2B, como suministros para repostería o para la preparación de batidos, que son rentables.

Productos clean label para satisfacer las demandas de los consumidores actuales

Los consumidores finales son cada vez más exigentes y buscan productos libres de ingredientes artificiales, de estabilizantes y de conservantes con nombres químicos, una tendencia que ha obligado a muchas empresas del sector a fabricar alimentos lo más naturales posible para asegurar su posicionamiento dentro de los mercados.

En particular, hablamos de las líneas de supermercados premium y de las tiendas especializadas en salud, segmentos donde los márgenes de beneficio son más altos que en el mercado del consumo masivo.

La razón es que muchos consumidores están dispuestos a pagar un precio más elevado por un producto libre de químicos y conservantes; por esa razón, es necesario que las empresas adopten procesos para mantener la integridad de los alimentos sin depender de preservantes muy dañinos.

En definitiva, el futuro de la industria del procesamiento de alimentos apunta a la eficiencia energética, a la sostenibilidad y a la calidad del producto para satisfacer las exigencias de los consumidores actuales, que son cada vez mayores.
Incorporar equipos con tecnología IQF, darle una segunda vida a los desechos y eliminar el uso de químicos y de conservantes son cambios que las empresas pueden aplicar para ser competitivas y rentables.