Si bien es cierto que en el mundo hay muchos artistas autodidactas, la enseñanza de las artes es un negocio muy rentable puesto que siempre habrá personas interesadas en aprender de la mano de profesionales. Otra razón de peso es que el target es muy amplio, debido a que no existe una edad en específico para empezar a aprender.

Las escuelas de artes están llenas de alumnos de todas las edades, desde niños pequeños en edad escolar hasta adultos que encontraron su vocación muy tarde en la vida, por lo que hay cabida para todo tipo de estudiantes. Esto, sin duda, es la principal fuente de motivación para invertir en un negocio de este tipo: las personas están allí porque quieren.

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El negocio y las artes

Para emprender el proyecto de una escuela de artes es necesario contar con un capital inicial de peso para costear el alquiler o compra de las instalaciones, el personal que allí labore, impuestos, registros, instrumentos musicales, etc. Sin embargo, al ser una escuela donde estudiarán muchos alumnos, la recuperación de esa inversión es a paso rápido.

Por su parte, las artes a impartir pueden ser o muy variadas o muy específicas. Si la idea es crear una escuela solo de pintura, habrá más cabida para explorar a fondo todas las ramas de su enseñanza. Si es una academia de danza, ocurre de igual modo, habrá oportunidad de impartir cursos de más de un tipo de danza. Mientras que si es una escuela en la que se enseñan muchas artes, se podrá atraer a un público más amplio y puede que llegue el punto en el que haya que ampliar las instalaciones o establecer más horarios para poder cubrir la demanda de matrículas.

Cómo montar una escuela de arte paso a paso

En primera instancia, lo ideal sería saber o contar con la asesoría de alguien que tenga profundos conocimientos sobre cómo debe trabajar una escuela de artes. Puede tratarse de algún profesional en la docencia de música, artes escénicas, artes plásticas, danza, entre otros. De esta manera sabrá llevar de la mano tanto la teoría como la práctica, además de la jerarquía y los procesos que competen a tomar las riendas de una academia de enseñanza.

A continuación, te decimos los principales procedimientos para emprender una escuela de artes:

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1. Establecer el pensum. Sin importar si se trata de una institución pequeña y para niños o de un centro de enseñanza para futuros profesionales, es necesario determinar qué cursos se impartirán y cuál será el pensum o los contenidos que integrarán cada módulo.
2. Buscar el espacio. Dependiendo de qué artes se impartirán, hay que buscar un sitio adecuado para poder dar clases. En este punto también es importante tener en cuenta la ubicación. Si se trata de una escuela para niños, sería buena idea encontrar un sitio que esté cerca de colegios.
3. Registrar la empresa. Como en todo negocio, es necesario hacer el registro mercantil de la empresa y el registro en el sistema de educación de la región. De esta manera tendrá validez como centro de enseñanza y se tendrá la potestad de emitir certificaciones.
4. Contratar el personal. Una vez que la institución sea legal, se tengan las instalaciones y el pensum, es momento de contratar al personal administrativo y a los profesores que enseñarán las artes. En este punto es importante que cuenten con referencias de otras academias o centros donde hayan impartido clases, puesto que no todos los artistas son buenos profesores, por muy talentosos que sean en su área.
5. Alianzas con tiendas musicales. Si se logra un convenio con una o más tiendas de instrumentos, es posible conseguir más personas interesadas en recibir clases. Una buena negociación sería intercambiar descuentos en las matrículas o mensualidades a cambio de comprar un instrumento musical allí, o viceversa.
6. Preparar festivales y concursos. Las presentaciones (recitales, exposiciones, entre otros) son importantes para motivar al estudiantado, así que prepararlas para fechas importantes, como navidad o fin de curso, es elemental para mantenerlos enfocados en metas realizables. En el caso de los niños pequeños o jóvenes, cuyos padres o representantes son quienes hacen la inversión, es importante que puedan asistir a los eventos para ver la evolución que sus hijos han tenido. Las premiaciones también son una manera de desarrollar el espíritu competitivo en el alumnado, siempre y cuando se lleven a cabo entre estudiantes del mismo nivel y haya un jurado invitado totalmente imparcial.
7. Becas. Si es posible desde el inicio, o una vez que la escuela de artes haya crecido, es buena idea implementar un sistema de becas para los alumnos de bajos recursos o quienes deseen ir a competencias internacionales. Todo plan que mantenga motivado al estudiante es válido para su formación.

Si bien las artes son una actividad para el disfrute tanto del ejecutor como del espectador, también es una excelente oportunidad de negocio. Podemos asegurar que en este sector siempre habrá personas interesadas en invertir, por lo que las ganancias serán un fuerte.

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